Es curioso. Es todo tan curioso, eufemísticamente hablando.
¿Cómo una persona me puede importar hasta tal punto? Me esfuerzo en olvidar, pero siempre vuelve a mi cabeza cuando menos lo espero. Le odio y le quiero con todas mis fuerzas, y parece una afirmación banal, parece que no sea capaz de comprender todo su significado, pero creedme que lo hago. Y me planteo la posibilidad de alguien mejor en una vida nueva, en otro lugar, tiempo y espacio... pero no funciona. Se ha grabado a fuego y me obsesiona. Al final, me veré obligada a entrar en esa nueva vida en la que pienso, pero nunca va a ser por voluntad propia. Si fuera por mí, hubiera parado el tiempo un junio de aquellos, tumbados en la cama muriendo de calor pero sonriéndole a él y a la suave brisa que entraba por la ventana.
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